Despedida y cierre

Publicado julio 28, 2007 por izantux
Categorías: Blog, Diario

Meine Damen und Herren, esta aventura ha llegado a su final. No puedo decir que me alegre de que concluya, más bien me entristezco por ello. Durante todo este tiempo he sido consciente de que este momento debería llegar y me he esforzado en aprovechar cada momento que me restaba, pero las despedidas siempre son duras. Por otro lado, tengo claro que se trata de un “hasta luego”, sin duda alguna. Quizá no vuelva en breve para una estancia más o menos prolongada, pero no me gustaría perder mucho el contacto con la gente y el idioma.

He aprendido en 5 meses más de lo que podría haber aprendido en 5 años; y no me refiero a ingeniería, que el aspecto académico de esta etapa ha sido más bien flojo. En primer lugar me he conocido mejor a mí mismo, aprendido de mis muchos fallos y menos virtudes. He conocido a gente de todo el mundo: a unos pocos de ellos los puedo llamar amigos, de otros muchos puedo decir que he compartido buenos momentos, y de algunos, que los recordaré levemente. También ha supuesto una breve experiencia viviendo de forma independiente, sin estar bajo el amparo de mis padres. Más por suerte que por desgracia normalmente estudio en la ciudad que me vio nacer y lugar de residencia, así que he tenido que esforzarme un poco más en aprender a vivir solo. Hacer la compra, cocinar… Esto ya no guarda ningún misterio para mi. Por no hablar de las lavadoras, campo de conocimiento en el que me he convertido en poco menos que una eminencia. Cuando vuelva a casa, igual mi madre me dice algo sobre compartir mis conocimientos lavadorísticos. Intentaré participar en estas tareas de forma asidua, durante una semana o dos, para no llamar mucho la atención. Dicen que en las erasmus se folla mucho y se pierde la capacidad de volver a convivir con los padres. Todo apunta a que eso no me pasará a mi.

Al margen de esto también he aprendido a manejarme con algo de soltura en inglés y estoy más que satisfecho con el poco alemán que puedo hablar (¡así como el Bávaro!). Y por si pudiese suponerme poco, que no es el caso, también he maltratado mucho éste mi hígado, disfrutado demasiado de fiestas, viajes y de aquella bonita tierra llamada Baviera.

Me gustaría agradecer a mis padres que me hayan permitido estar aquí, pues soy consciente del esfuerzo económico que les ha supuesto mantenerme. Esperemos dejar de chupar del bote pronto, o al menos no chupar tanto.

No puedo hacer otra cosa que recomendar esto a todo el mundo en edad estudiantil. El dinero que se recibe no es gran cosa, pero se gana mucho en multitud de aspectos. Apartir de ahora creo que se va a destinar más dinero a las becas, pero no obstante en España creo que tomaron la sabia decisión de repartir el dinero entre la mayor cantidad posible de estudiantes. Si puedes permitírtelo: just do it! Debería tratarse de algo obligatorio en cualquier plan de estudios. La gente me decía que era muy valiente viniéndome aquí, sin saber nada del idioma: después de ver lo que hay, diría que no hace falta valor alguno.

Una erasmus en Niederbayern es una de la mejores cosas que me han pasado jamás. Apenas bajarme del avión en Madrid y la aflicción me sobrevino. Echo de menos el lugar y a mucha gente, pero el Oktoberfest se aproxima y es una muy buena ocasión para regresar. Empezaré a planear el viaje.

Ha sido todo un placer y una buena experiencia escribir este blog; vale, sé que al final no he sido muy constante, pero las razones han sido más que justificadas. De hecho, creo que ha sido el asunto con el que he sido más constante jamás. Así soy yo. Lo cierto es que al principio fue una buena vía de desahogo en los momentos difíciles y más tarde un medio ideal en el que jactarme de las fiestas corridas 😛 Así pues, y en virtud de que el propósito de este blog fue recoger mi trayectoria en Baviera, queda clausurado hasta nueva orden: ya veremos si consigo volver con beca allí…

Auf Wiedersehen!

Entre maletas y cubos de pintura

Publicado julio 23, 2007 por izantux
Categorías: Diario

Desde el sábado pasado estoy intentando hacer la maleta, que esto requiere de logística y destreza avanzadas. A la hora de realizar este menester, si se quiere llevar a cabo con cierto éxito, hay que comprender que lo importante no es la cantidad, sino haber jugado mucho al tetris y doblar bien las cosas. Cualquier cuerpo ocupa un volumen en el espacio y podemos sacrificar altura en pos de mayor longitud, o viceversa. Son decisiones cruciales, así como también hay que tener siempre presente la masa. No sé qué coeficiente de compresibilidad tendrá la ropa de algodón media, pero lo que no podemos hacer es meter 30 kilos en una maleta que haya sido proyectada para transportar 20. Muy arriesgado. Luego ocurre lo inesperado, donde no tiene cabida el “eso no me pasará a mi”.

Y si alguien pudo pensar que la ciencia del ‘hacer la maleta’ acaba aquí, está muy equivocado. Esta acción tiene un aspecto psicológico tremendo, y es que hasta que la maleta no está hecha, uno no es consciente de que realmente se va. Yo primero tuve un periodo de adaptación. Saqué la maleta hace un par de semanas y la dejé en medio de la habitación, aprendiendo a convivir con ella, perdiéndole el respeto.

Por si esto fuese poco, algunos ya han empezado a abandonar Gryffindor. El polaco y la checa, sin ir más lejos. El próximo soy yo. Por este motivo venimos haciendo fiestas de despedida y aun nos queda por perpetrar alguna más. La del sábado pasado fue de órdago: con toda seguridad ha sido la borrachera más fuerte que mis carnes han sufrido y, esperemos, sufrirán jamás. Tras algo de espectáculo en el Wohnheim, fuimos a un pub y gracias a las fotos tomadas con mi cámara, puedo asegurar que estuve allí aquella noche, que sin duda fue dura. Los alemanes suelen recurrir mucho a una expresión en estos casos: — Respekt!– me decían al día siguiente, pues no tuve ni rastro de resaca. Cosa que me permitió disfrutar del carrerón del domingo y asistir a otra despedida de unos coreanos.

Volviendo al sábado fatal, aquél día tuvo lugar unos de esos momentos owned que tan buena aceptación tienen en éste blog. Como para cada fiesta o barbacoa, tuvimos a bien preparar un par de decenas de litros de sangría. Para ello, nos servimos de cualquier recipiente que admita un volumen considerable. En este caso un par de cestos de los que se usan normalmente hacer la colada. Tras una noche dejando que la fruta macerase con un poco de vino en mi habitación, decidimos hacer un trasvase al otro contenedor. 50-50. Justo cuando empezaba a inclinar el recipiente original y comencé a sentir el fluido carmesí en mis dedos, caí en la cuenta de que el barreño tenía unos huecos donde meter las manos. El resultado fue un suelo y paredes manchadas de vinazo con sabor afrutado.

Cinco meses sin estropear nada en la habitación y ahora me pasa esto. Los 300€ de fianza obligan a uno pensar rápido en una solución fácil, inmediata y económica. Así que decidí comprar pintura blanca, no plástica, para pintar las zonas siniestradas. En Deggendorf hay un enorme centro comercial que hasta ahora no había conocido. Se llama “Real” y tiene un área igualita a un Leroy Merlin. Lugar que haría las delicias de cualquier MacGyver venido a menos. El inventario fue:

  • Pintura blanca (Malerweiss).
  • Cinta de carrocero (Kreppband). Hay que hacer las cosas bien, no sea que arregle la pared y fastidie el suelo.
  • Un set de rodillo y bandeja.

Jamás habría pensado que acabaría pintando alguna que otra pared en mi erasmus. Suerte que uno tiene buena mano para esto, esgrimiendo el rodillo con profesionalidad, y ahora ha quedado la habitación como nueva. El miércoles vendrán a comprobar que todo está en orden, hacer la prueba del algodón y algún que otro test de fatiga a los muebles. Espero que me devuelvan la fianza (Kaution) intacta, a la pintura invito yo.

Fin de exámenes

Publicado julio 20, 2007 por izantux
Categorías: Diario

Ya hice el último examen: Maschinenelemente I. Con esta asignatura ocurrió algo que no me pasó con las demás. Según me contaron, el profesor fechó en junio un test a modo de validación. Superándolo, podrías optar a la lucha por el aprobado. Yo, como era habitual, no pillaba nada de lo que se manifiesta en clase. Así que no asistí a la cita (die Termin).

Como lo que a mi me ponía era hacer el examen, el profesor me dijo que intentase hacer un par de ejercicios del libro y en caso de realizarlos con cierto éxito, igual podría ganarme el derecho a escribir la prueba final. — Esto está chupado– pensé. Había ciertos libros de ejercicios resueltos en la biblioteca y la picaresca hizo el resto. Pero la realidad es que casi no fui capaz de hacer dos míseros cálculos. Así que en lugar de clamar a los astros, decidí clamarle al profesor via e-mail, que es más cómodo. Finalmente se apiadó de mi y me otorgó el beneplácito que yo buscaba.

¿Para qué quiere este tío hacer la prueba si no es capaz de hacer un ejercicio?– se preguntará más de un avezado lector. Pues por la sencilla razón de que si no me presento al examen y no hay un papel con mi nombre y cuatro garabatos en la carpeta del profesor, no se propicia otra situación en la que este señor haga otro alarde de misericordia, que es al fin y al cabo lo que el españolito medio viene buscando en las erasmus. Mis intenciones eran otras, pero aprobando algo podría ser más feliz, cómo no.

Pero bueno, lo cierto es que en el examen no me fue tan mal como yo me esperaba; lo que no significa que fuese bien… Ahora hay que esperar hasta mediados de agosto para saber los resultados.

Zwei Prüfungen gemacht

Publicado julio 11, 2007 por izantux
Categorías: Diario

Esto parece que ya empieza a ponerse serio. De hecho se puso así hace una semana, cuando me di cuenta que debía echar horas extras de estudio para no hacer el ridículo en los exámenes. Cuatro meses y pico sin dar un palo al agua me han pasado factura. Cuatro meses y pico de excesivos excesos. ¡Que me quiten lo bailao!

Estudiar en un idioma que no conoces es complicado; esto ya me lo imaginaba antes de venir. Un año en la escuela de idiomas no es suficiente para seguir una clase de universidad, ni siquiera para seguir una conversación con un borracho incapaz de articular más de 3 palabras por frase. Por algo existen exámenes como el TestDAF, necesarios para estudiar en universidades alemanas si eres extranjero. Lo que pasa es que los erasmus tenemos licencia para casi todo y nos dejan colarnos sin tener ni idea de la lengua con la que se imparte docencia. Al principio fue un poco raro y duro asistir a las clases, e intentar en vano captar alguna idea clave. Pero al final ya estaba acostumbrado… en las clases a las que aun seguía asistiendo. Es un coñazo, para qué engañarnos.

El primer examen que hice, fue el de alemán. Ningún tipo de problema, salvo que creo que no me matriculé para hacerlo. Aquí tienen un sistema distinto para todo esto: puedes matricuarte de 7 asignaturas en un semestre, pero dos meses antes de que éste acabe, debes inscribirte en aquellas que desees hacer el examen. Típicamente serán esas 7, pero habrá algún caso en el que sean menos. El día del examen, cuando llegas a la clase, encuentras una lista con los nombres de los concursantes y un número asignado a su lado, llamado Platzziffer”. El lugar donde debes sentarte. Dentro, en cada mesa hay un letrero con diferentes números, donde debes buscar el tuyo. Como yo no constaba en la mencionada lista, la profesora me dijo que tomase un asiento vacío y ya veríamos. La prueba fue bastante sencilla; lástima que no me vayan a dar ni un crédito por aprobar esto.

Hoy hice el segundo examen: Technische Mechanik II. Como “Elasticidad y resistencia”, para los que saben de lo que hablo. Si algo he aprendido estudiando para esta asignatura, son nombres largos y feos; pero eso es una de las cosas que más me interesaban: aprender vocabulario técnico. El problema principal consistía, ya no en la dificultad de estudiarla, sino que necesito mucho tiempo para entender las preguntas. El profesor me permitió utilizar el diccionario, pero me advirtió que no me daría tiempo a hacer todo el examen. De hecho, en 90 minutos, a nadie le dio tiempo. Resultó ser un examen muy largo y complicado, donde sólo pude dejar constancia de algunos cálculos que no servirían para aprobar… Por mis propios medios. Esto es así porque el profesor, mientras comprobaba mi nombre y número, me preguntó si era alumno extranjero y acto seguido hizo una anotación junto a mi nombre.

— ¡La marca del Elegido!– me dije.

Con semejante escena, no queda sino relajarse y darlo todo y más en el ejercicio. Kein Stress, como dicen por aquí.

Ahora encontramos un “pero”, y es que el próximo examen corre por la cuenta de un profesor que parece estar dispuesto a alzar la mano, pero para darme un cate en la cepa de la oreja, en lugar de mostrarse cooperativo y aprobarme. He de entregarle unos ejercicios antes del examen para ganarme el derecho a presentarme a la prueba. Gracias a eso estoy descubriendo que en caso de escribir el examen no sería capaz ni de plantear alguno de los problemas. Permanecería impasible si no fuera porque necesito aprobarla para que, junto con la examinada hoy, puedan convalidarme una asignatura en España. Con una de las dos no hago nada: doble o nada, como se suele decir.

Voy a ir pensando alguna forma de llorarle en alemán. Y a ver si alguien puede mandarme un jamón a Gryffindor, podría utilizarlo ya como último recurso (muy bueno, por cierto).

No Kangaroos in Austria

Publicado julio 2, 2007 por izantux
Categorías: Diario

Llegó el esperado viaje al país vecino, anfitrión del Danubio, conocido mundialmente como Austria (la que no tiene canguros). Más concretamente fuimos a Salzburg, situada a pocos kilómetros de la frontera alemana, al pie de los Alpes. También cuna de talentos musicales como Mozart y científicos tales que C. Doppler. Incluso el tipo ese que inventó el Red Bull viene de allí. Y, como ya me habían avisado, es un lugar muy caro. Me he dado cuenta de que este país tiene mucho en común con Alemania, no sólo el lenguaje (¡hablan Bávaro y producen Brezel!).

Salzburgo es una ciudad pequeña, no más de 100.000 habitantes, situada a orillas del río Salzach, entre dos montañas y antaño lugar estratégico ideal para protejerse de los enemigos. Aparte de lo ya mencionado, aquí existen dos atractivos fundamentales: La fortaleza Hohensalzburg y la película Sonrisas y Lágrimas. Con la película están que no cagan. He de decir que siempre me ha gustado mucho, pero es que en cada calle puedes ver libros de fotografías y guías de The Sound of Music. Esas guías te llevan por todos los lugares donde se rodó el film, la casa de la auténtica familia Von Trapp, etc. Nosotros no hicimos ese tour, pero parecía interesante, sin duda. No en vano, pude estar en el cementerio y el teatro que aperecen en la película 🙂

En cambio a la fortaleza si que subimos, en la medida de lo posible, he de decir. Ya lo sospechaba desde hace un tiempo, pero he llegado a la conclusión de que las mujeres poseen un gen que les provoca una necesidad insaciable de ir de compras. Ya véis, unos siempre estamos pensando en mujeres y otras siempre piensan en comprar. Lo cierto es que este fenotipo no se manifiesta con la misma intensidad en todos los sujetos, así que una parte del grupo fuimos al castillo y algunas se fueron al Zara o H&M. El acceso a la fortaleza se realiza por medio de un Funicular (en alemán: Standseilbahn) que se inauguró hace unos 120 años aproximadamente. Costaba 10€ el viaje de ida y vuelta. El fuerte fue construido en el siglo XI, pero se conserva en perfecto estado. Nunca fue destruido, ni sufrió daños graves. De hecho, se le considera el mejor conservado Europa central. Nos dimos una vuelta por la zona aquella sin prestar mucha atención a los detalles y comimos al aire libre frente a los picos alpinos; todo un espectáculo.

Por la noche algunos decicimos salir a conocer la noche Salzburguesa, pero dedepcionantemente, hay más movimiento en Gryffindor un jueves en época de exámenes, que aquella ciudad. Para colmo, me cobraron 4€ por una cerveza o un Nestea, indistintamente. Si… he dicho Nestea, a secas. Me estoy desintoxicando poco a poco de la cerveza, para que la vuelta a España no sea tan dolorosa 😛

El domingo por la mañana, tras un par de horas de relax en un Bierbank en la entrada del albergue, tomamos el tren de regreso. Casi cinco horas de viaje en tren, cuando en coche creo que se debe tardar un par de ellas o tres, como mucho. Pero bueno, mereció bastante la pena. Ya que estoy cerca, tenía que aprovechar la oportunidad de hacer esta visita, que nunca se sabe cuando se presentará otra ocasión de realizarla.

Este ha sido posiblemente el último gran viaje que realice aquí. Me gustaría visitar el oeste alemán cuando acaben los exámenes, pero creo que no va a ser posible, pues hay muchas fiestas de despedida que perpetrar y pocos días disponibles.

La cuesta final

Publicado junio 16, 2007 por izantux
Categorías: Diario

El mes de junio está siendo peculiar en Gryffindor. Toda la comunidad de estudiantes ve en el horizonte a julio y con él los exámenes. La reacción natural es ponerse a estudiar digo yo, pero aquí sacan fuerzas y tiempo de donde no hay para hacer fiestas. En mi calendario el número de fiestas por decímetro cuadrado de papel ha aumentado considerablemente; para colmo, se lleva mucho eso de haber nacido en junio y claro, la gente quiere celebrar actos tan significativos como su alumbramiento. Cosa que no me molesta, para nada. Como puede resultar bastante aburrido, haré un resumen de lo acontecido estos días.

Como decía, junio va de cumpleaños (Geburtstag, como dicen por estas tierras). Y parece que es cosa de tradición perpetrar una macrofiesta cuando uno cumple los 30 años. Cada vez estoy más convencido que los treinta deben de ser geniales; de hecho tiene que ser como tener 20 pero teniendo pasta, con la maquinaria un poco resentida quiza y sin la universidad (cosas peores se pierden). A mi aun me queda por delante esta década y la única pega que podría poner es que necesito encontrar Just For Men, que el cuero cabelludo se me empieza a poblar rápidamente de pronunciadas canas (weiße Haar), como si de una reacción en cadena se tratase. Sé de buena tinta que muchos en el auditorio cuentan con más lustros a sus espaldas, igual gustan de pronunciarse al respecto.

Todo esto venía a que un amigo abandonó su tercera década y lo hizo por todo lo alto, en el jardín de su casa. Barbacoa y paellas realizándose sin tregua alguna. No podría elaborar una estadística exacta, pero la sangría y la cerveza se contabilizaban con potencias de diez, para agilizar cálculos. Nunca en mi vida he visto tantos barreños de fruta en remojo, ni piscinas albergando cajas de birra. Dadas las proporciones que adquirió el evento, la celebración hubo de abarcar dos días. El polaco y yo coincidimos en que no habíamos visto nada semejante, jamás.

Esa misma semana, unos chicos realizaron una especie de experimento sociológico, como un proyecto de una asignatura de IM. Una carrera como esa da mucha vida a cualquier universidad, porque todo el mundo tiene que hacer proyectos en plan: organizar una fiesta en el campus, organizar un concierto, o por el contrario realizar una fiesta, torneos de futbol… En este caso, en un alarde de originalidad, se trataba de ir a un lago cercano al municipio deggendorfés, hacer unos grupos, construir unas balsas y conseguir que navegasen. Me pareció que podía ser muy divertido y me apunté a la actividad. Lo malo era que había que madrugar en sábado.

— Esperemos que merezca la pena.

Cuando nos separaron en grupos de ocho personas, nos repartieron unas instrucciones de cómo funciona el experimento en sí. Se trataba de contrastar dos tipos de costumbres distintas entre las personas, teniendo estas que cooperar entre sí para poder construir la embarcación. Tenia más miga la cosa, pero es algo largo de explicar. El caso es que pude poner en práctica algo de ingeniería, aunque no náutica, evidentemente. Contabamos con 5 toroides o “donuts” de caucho llenos de aire, tablas y vigas de madera, cuerda y nuestra imaginación. Acabada la fase de construcción, tuvimos que ponerla sobre el líquido elemento y comprobar su flotabilidad. Sin carga, todo parecía funcionar tal y como la teoría predecía. La cosa cambió cuando subimos a bordo los ocho tripulantes. En virtud del principio de Arquímedes, la barca quedó parcialmente sumergida y nosotros, sentados sobre los maderos, nos mojamos levemente hasta la cintura. En realidad, yo creo que un observador en tierra firme afirmaría que no contemplaba vehículo alguno, sólo 8 cuerpos flotando como por arte de magia. No obstante, remamos sin parar a la vertiginosa velocidad de 0.2 nudos para intentar cubrir el recorrido antes que nadie. Uno de los tripulantes decidió ejercer como propulsor adicional y empezó a nadar tras la nave. Finalmente, todo el mundo salió airoso de la prueba, aunque sin más pena que gloria, y nos dimos un agradable chapuzón. A pesar de que el lago contaba con una notable capa de algas y ramas en su superficie.

Tras la prueba de supervivencia, nos invitaron a comer en la cafetería de la uni. Así da gusto. No sólo basta, como decía, con tener una carrera como International Management para animar el ambiente, sino que también hace falta pasta (amén de gente que se vuelque y apoye tales actividades). Y aquí están forrados. Me dicen que el año pasado fue el primero en el que se hubo de pagar matrícula para estudiar en las universidades, y cuando aun era gratuito estaban podridos de dinero. Imaginad ahora.

Es curioso que no costase ni un duro estudiar en la universidad. Incluso los másters eran kostenlos. Ahora creo que la matrícula ronda los 500€, que tampoco está nada mal. Hace unos días en la clase de alemán la profesora nos contaba cómo se organiza el sistema educativo en este país y me pareció bastante injusto. Por lo visto, aquí tienen tres tipos de escuelas:

  • Hauptschule
  • Realschule
  • Gymnasium

A la edad de 6 años empiezan la Grundschule, que es como la primaria y dura unos 4 años. Si la niña o niño no ha obtenido buenas notas en este período, lo mandan a la Haupschule, que es un tipo de colegio no muy bueno, donde pueden obtener un certificado de “madurez media”. También pueden ir a la segunda opción, donde al final (tras 6 años), pueden obtener un certificado con el que se les permite estudiar dos o tres años más en la Fachschule y asi poder acceder a una carrera técnica. Eso si, si de niño fuiste buen estudiante, podrías asistir a la Gymnasium, donde te espera un bachillerato de 8 ó 9 años, obtener tu Abitur (selectividad) y tener todas las puertas abiertas. Lo malo de todo esto, es que con 10 añitos la única preocupación es qué contendrá el bocadillo de la merienda o si bajarás a jugar a la calle después, nadie tiene muy claro qué quiere hacer con su vida en un futuro tan lejano. Y si con esa edad no se te da muy bien estudiar o simplemente no te ha motivado lo suficiente, lo más probable es que no vuelvas a recibir motivación después.

Y hablando del Abitur, ayer fue cuando los chavales alemanes tuvieron que hacer el examen y por la noche había fiestas organizadas en toda la ciudad. Iban en grupos con camisetas iguales y se firmaban unos a otros en la ropa. Yo hice la selectividad en septiembre y empecé la carrera 3 días después, así que no me dio tiempo a celebrar nada (tampoco había mucho que celebrar…). Pero creo que allí no hay mucha costumbre de celebrar estas cosas. Para colmo tienen el valor de decirme que en España estamos siempre de fiesta y que seguro que me estoy aburriendo en Alemania. Lo que hay que oir…

Lo cierto es que por la tarde fuimos a un parque a jugar volley-playa y uno de esos grupos de los afortunados que aprobaron el examen dijeron de jugar un partido y el que perdiese pagaba unas cervezas al otro equipo. Nos hicimos con el trofeo, que vencía esa misma noche. Pero al final decidimos perdonarles la deuda, que lo dijeron en caliente y bajo la emoción de la situación.

Tres meses, que se dice pronto

Publicado junio 1, 2007 por izantux
Categorías: Diario

Aun recuerdo cuando, preso de la emoción, narraba que se cumplía un mes de mi llegada a Baviera. Casi sin percatarme ya cuento con dos meses más, he cruzado el ecuador de esta etapa que he tenido el privilegio de vivir. Por lo visto esto es señal de que lo he pasado bien. No cabe duda, pero es injusto. Cuando las pasas putas es cuando el tiempo debería transcurrir volando. La relatividad y sus cosas… El caso es fastidiar siempre.

Antes de venir, medio en broma medio en serio, la gente me decía que no iba a aprender nada de alemán, que iba a estar siempre de fiesta con los españoles. — A los españoles no quiero ni verlos— respondía yo. La realidad es que hasta ahora he ido a muchas fiestas y maltratado mucho a este mi hígado, que el pobre no se ha visto en otra similar, pero acompañado normalmente de extranjeros. No fue hasta el viaje a Hamburgo cuando empecé a entablar más relación con los pocos españoles que habitan en el poblado de Gryffindor, porque no hay más de cuatro. Las barbacoas también unen mucho, se requiere gran planificación y la puesta en escena es un continuo mano a mano. Y al final el roce hace el cariño. En cualquier caso, ciertamente pienso que he tenido una gran ventaja al no haber demasiados españoles por aqui, cosa que ha contribuido a que mi inglés mejore. Pero hay tiempo para todo: hablar y escuchar inglés, hablar y escuchar español, escuchar alemán… En la variedad está la virtud, dicen.

Y, como decía, ahora que ya me queda aquí menos tiempo del que ya he pasado, no puedo evitar pensar en que tendré que partir en breve. Es inevitable pensar eso, sobre todo cuando ya tengo el billete del avión en mi poder. Por supuesto, tengo ganas de volver. Pero sé que echaré de menos a mucha gente, esta agraciada tierra Bávara y sus femeninas habitantes, la weisßier y, por supuesto, los brezel. Estés donde estés, creo que siempre añorarás algo. No hay solución tangible para este mal.