Meine Damen und Herren, esta aventura ha llegado a su final. No puedo decir que me alegre de que concluya, más bien me entristezco por ello. Durante todo este tiempo he sido consciente de que este momento debería llegar y me he esforzado en aprovechar cada momento que me restaba, pero las despedidas siempre son duras. Por otro lado, tengo claro que se trata de un “hasta luego”, sin duda alguna. Quizá no vuelva en breve para una estancia más o menos prolongada, pero no me gustaría perder mucho el contacto con la gente y el idioma.
He aprendido en 5 meses más de lo que podría haber aprendido en 5 años; y no me refiero a ingeniería, que el aspecto académico de esta etapa ha sido más bien flojo. En primer lugar me he conocido mejor a mí mismo, aprendido de mis muchos fallos y menos virtudes. He conocido a gente de todo el mundo: a unos pocos de ellos los puedo llamar amigos, de otros muchos puedo decir que he compartido buenos momentos, y de algunos, que los recordaré levemente. También ha supuesto una breve experiencia viviendo de forma independiente, sin estar bajo el amparo de mis padres. Más por suerte que por desgracia normalmente estudio en la ciudad que me vio nacer y lugar de residencia, así que he tenido que esforzarme un poco más en aprender a vivir solo. Hacer la compra, cocinar… Esto ya no guarda ningún misterio para mi. Por no hablar de las lavadoras, campo de conocimiento en el que me he convertido en poco menos que una eminencia. Cuando vuelva a casa, igual mi madre me dice algo sobre compartir mis conocimientos lavadorísticos. Intentaré participar en estas tareas de forma asidua, durante una semana o dos, para no llamar mucho la atención. Dicen que en las erasmus se folla mucho y se pierde la capacidad de volver a convivir con los padres. Todo apunta a que eso no me pasará a mi.
Al margen de esto también he aprendido a manejarme con algo de soltura en inglés y estoy más que satisfecho con el poco alemán que puedo hablar (¡así como el Bávaro!). Y por si pudiese suponerme poco, que no es el caso, también he maltratado mucho éste mi hígado, disfrutado demasiado de fiestas, viajes y de aquella bonita tierra llamada Baviera.
Me gustaría agradecer a mis padres que me hayan permitido estar aquí, pues soy consciente del esfuerzo económico que les ha supuesto mantenerme. Esperemos dejar de chupar del bote pronto, o al menos no chupar tanto.
No puedo hacer otra cosa que recomendar esto a todo el mundo en edad estudiantil. El dinero que se recibe no es gran cosa, pero se gana mucho en multitud de aspectos. Apartir de ahora creo que se va a destinar más dinero a las becas, pero no obstante en España creo que tomaron la sabia decisión de repartir el dinero entre la mayor cantidad posible de estudiantes. Si puedes permitírtelo: just do it! Debería tratarse de algo obligatorio en cualquier plan de estudios. La gente me decía que era muy valiente viniéndome aquí, sin saber nada del idioma: después de ver lo que hay, diría que no hace falta valor alguno.
Una erasmus en Niederbayern es una de la mejores cosas que me han pasado jamás. Apenas bajarme del avión en Madrid y la aflicción me sobrevino. Echo de menos el lugar y a mucha gente, pero el Oktoberfest se aproxima y es una muy buena ocasión para regresar. Empezaré a planear el viaje.
Ha sido todo un placer y una buena experiencia escribir este blog; vale, sé que al final no he sido muy constante, pero las razones han sido más que justificadas. De hecho, creo que ha sido el asunto con el que he sido más constante jamás. Así soy yo. Lo cierto es que al principio fue una buena vía de desahogo en los momentos difíciles y más tarde un medio ideal en el que jactarme de las fiestas corridas
Así pues, y en virtud de que el propósito de este blog fue recoger mi trayectoria en Baviera, queda clausurado hasta nueva orden: ya veremos si consigo volver con beca allí…
Auf Wiedersehen!


